sábado, 17 de marzo de 2012

El negro o persona de color


Cierto empresario sin escrúpulos, propietario de una constructora en fuerte declive,  llevó a trabajar a una obra a infinidad de inmigrantes sin papeles, con un sueldo ínfimo y en condiciones laborales precarias.
Mientras hacía el amor con su secretaria, aumentando las protuberancias de la testuz de su mujer, se fijó en un negro o persona de color, que estaba
subido en un andamio sin el arnés de seguridad.
Extrañado, apartó a su concubina dejándola una vez más insatisfecha, y pensando que el color del negro o afro-americano, provenía de sus largas temporadas en Marina d’Or tostándose al sol.
Maldiciendo dijo - éste se va a enterar, vienen aquí a quitar el trabajo a los españoles y encima tienen ese color, por Jiménez Losantos que esto lo arreglo yo -
Subiéndose a su flamante Mercedes de nuevo rico paleto, metió al negro o moreno a empellones dentro del coche.
Una vez en su chalet de La Moraleja (no confundir con la última frase de esta fábula), probó todas las jabonadas posibles, intentó toda clase de trucos para blanquearlo… Fairy, Mister Proper, ahora se llama Don Limpio, Lejía Conejo…
Pero de ninguna manera pudo cambiar su color y terminó mandando al negro o persona de color al hospital Gregorio Marañón, con fuertes quemaduras de tercer grado,  produciéndole dermatitis, reacción alérgica, toxicosis sistémica, edema  y exudación de líquidos en el espacio extracelular, según el parte médico que el portavoz del SAMUR ofreció en televisión.


Lo que la naturaleza crea, se mantiene firme. 

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